"Tiempo, lugar y circunstancia
de la acción masónica"

S.G.C.G. Felipe LLanes Menéndez, 33°

La masonería es fuego. Es fuego sobre un horno de atanor que contiene a la humanidad imperfecta, es fuego cuyo comburente es el amor y cuyas llamas irradian intensa luz que ilumina al hombre y producen calor fraternal a la vez que funden las cadenas materiales que atenazan la libertad. Decía el Dr. Luis Simarro Lacabra (1851-1921) que la masonería es "la asociación más sublime que ha conocido la humanidad. No admite más Dios que la Causa Primera que califica con el nombre de "Gran Arquitecto del Universo" (G. A. D. U.) Ciertamente que es un peculiar sistema de moralidad, velado por alegorías e ilustrado por símbolos, que suele definirse usualmente como asociación humana iniciática que mediante símbolos, alegorías y el estudio de las artes y las ciencias procura la perfección personal y colectiva. Una definición más elaborada es: "Herramienta para la transformación y perfección integral del ser humano mediante un método iniciático que utiliza principalmente los símbolos y las alegorías y que se desarrolla en el marco general de una institución" (F. Serrano)

Para estudiar la acción masónica no son suficientes estas definiciones previas que acotan parcelas incompletas del vastísimo universo en el se expande la masonería con el objeto de buscar la verdad divina, básica en todas las religiones superiores que en la masonería concurren en sus diversos miembros, hombres y mujeres que piensan por si mismos libremente, manteniendo, en los temas dependientes de opinión, la suya propia y sus concepciones sobre la posible verdad. Las relación que establecen entre si el conocimiento humano demostrable racionalmente, las creencias personales y "la verdad absoluta" pueden estar muy distanciadas pero tienden a imbricarse progresivamente hasta superponerse en una unidad teosófica que engloba los conocimientos propios de la teología y los de la teodicea. Esta expansión epistemológica es objetivo importante masónico. Entre tanto los miembros de la Fraternidad Masónica Universal nos consideramos hermanos, iguales y libres. Unidos en nuestra creencia común en el G. A. D. U. con filantropía, que es amor a los demás incluyendo a todos los seres vivos y a la misma materia cósmica de la cual somos los masones, como materia y como espíritu, núcleos de cristalización y catalizadores de las reacciones de la búsqueda conducente al hallazgo de la Palabra Perdida, pues no podremos negar que hay una verdad objetiva epistemológicamente y hacia ella pretendemos dirigirnos.

 

 

Es verdad el juicio o proposición que no se puede negar racionalmente y que es aceptado de forma general por una colectividad, en la verdad hay acuerdo entre la afirmación y los hechos o la realidad a la que dicha afirmación se refiere. Para Wilhelm Leibniz, (1646-1716) hay dos clases de verdades, las de razonamiento que son necesarias y sus opuestos imposibles (por el principio de no contradicción) y las de hecho que son contingentes y por consiguiente sus opuestas son posibles. Un sistema científico esta condicionado por la situación epistemológica del momento. Responde a un estadio en el camino de la evolución humana. Las verdades de hecho no son eternas ni inmutables. Son transitorias. En la búsqueda y discernimiento de las verdades de razonamiento la masonería une a los hombres proveyéndolos de energía moral, con la cual adopta cada masón la práctica habitual del bien, del deber y de la justicia actuando en armonía con la razón perfeccionada. "Hay quien cree que la fuerza de la masonería consiste en su secreto, ignorando que su verdadero poder radica en la santidad de su verdad, la sencillez de su doctrina, la dulzura de su espíritu y el servicio que presta a la humanidad" (Fort Newton, J)

La masonería en el siglo XXI es como un caudaloso río que ha recibido muchos afluentes en las distintas etapa de su desarrollo. Desde los orígenes remotos, a las llamadas masonerías operativa y especulativa, distintas civilizaciones, antiguos Misterios Mayores y Menores nos aportaron sus conceptos filosóficos, sus conocimientos esotéricos y sus símbolos. Algunos estudiosos masones,


llevados por su gran amor a la Institución remontan sus orígenes a los Noaquitas, descendientes de Noé, y aún al propio Padre Adan. En la realidad biológica tendría engarce este, más que concepto, sentimiento de libertad, igualdad y fraternidad. Trufado de solidaridad y generosidad altruista considerando a la humanidad como intrínsecamente buena.

Libertad, igualdad, solidaridad y unión en torno al bien común son atributos masónicos que al menos en sus esbozos, se encuentran muy pronto en la escala biológica. El primer cenobio cooperativo, con estos atributos, en génesis inicial, lo forman las algas clorofíceas llamadas "volvox" en las cuales las células al agruparse formando estas colonias, que flotan sobre lagos y ríos. El hombre tiene el concepto de conciencia de especie y en sus unidades masónicas, cualquiera que sea el nombre con que se las designe, se añaden los lazos de pertenencia a un grupo con armonía, amor y el propósito de alcanzar unos fines que redundarán en beneficio individual y colectivo.

Refiriéndonos a la acción masónica y antes de abordar el "cuando", "donde" y "como" de esta acción deberíamos acotar que entendemos por tal. "Acción" es, como todos sabemos el efecto de hacer o podríamos concretar en lo que ahora nos atañe diciendo que es la ejecución de una potencia. La acción humana fue profundamente estudiada, para aplicarla como una ciencia (la praxeología) en economía por L. van Mises (1881-1973) que afirmaba que el hombre era -sapiens" y "agens" La acción masónica es una acción humana. Los edificios, las instituciones, las marcas comerciales no ejecutan acciones. El masón hace como "homo agens" muchos tipos de trabajos cotidianamente y en la masonería, entre otros, un trabajo ritual. Hace como "horno faber" y es sabio como "homo sapiens"

El Maestro Masón percibe claramente que los distintos rituales no son el fin, el objetivo último que se pretende, sino que son solamente un medio. Entiende el significado profundo y el simbolismo de los rituales y no los recita como un papagayo ni los ejecuta como el oso de la fábula que tenía una muy bien ensayada danza a dos pies y que nos lega el insigne tinerfeño Tomás de Iriarte (1750-1791) con esta enseñanza: "Cuando me desaprobaba / la mona, llegue a dudar: / mas ya que el cerdo me alaba, / muy mal debo de bailar. / Guarde para su regalo / esta sentencia un Autor: / Si el sabio no aprueba, ¡malo! / Si el necio aplaude, ¡peor!" Los rituales con las alegorías y los símbolos que relatan y presentan tienen un significado que entienden los que "tienen oídos para oír ojos para ver" En todo caso, es necesario, tener presente que "es inútil que la verdad se pregone desde las azoteas si los que la escuchan no la comprenden" (Joseph Fort Newton)

La acción masónica es pues una acción humana y como tal solo puede ejecutarse por los hombres. Hay otras acciones en distintos niveles organizativos biológicos e inclusive podremos referirnos a las acciones erosivas de los agentes físicos. Asciende y desciende la marea, sopla más menos fuerte el viento, recibimos radiaciones o polvo cósmico... pero queremos ocuparnos solamente de las acciones masónicas y estas son necesariamente acciones humanas. No podrán sustituirnos los animales ni las máquinas aún con máximos desarrollos de inteligencia artificial. El ser humano, a pesar de la comparación de Thomas Hobbes (1588- 1679) no es como una máquina ni viceversa, y solo esa comparación es aceptable en sentido figurado, pues a las máquinas les faltarán siempre las emociones. Como estructura material, anatómica funcional, también Andrés Vesalio (1514-1564) en su obra "De humani corporis fabrica" había considerado al hombre como una compleja maquinaria mecánica, con articulaciones, poleas tendinosas, palancas conductos, etc. que dejo descritos, en su magna obra, meticulosamente.

La acción masónica, como acción humana que es, podrá ser deliberada o no. Es de la máxima importancia el meditar, deliberar y decidir en consecuencia, no irreflexivamente o por impulsos. Para alcanzar los objetivos que se pretenden es también necesario considerar la oportunidad y el momento. La decisión de ejecutar una acción masónica, o no, debe regularse en el tiempo, ni excesivamente pronto ni demasiado tarde. Toda acción implica siempre, y a la vez, preferir y renunciar. Actuaremos para alcanzar un fin. Intervenimos activamente en el curso de los acontecimientos que nos abocarán a nuestro destino y puesto que la razón humana no es infalible cabe esperar equivocaciones frecuentes, tales como los errores en la elección de medios, en su utilización e intensidad y una acción inadecuada


al fin propuesto no producirá el resultado esperado. Los conocimientos científicos, inclusive los contrastados con amplia experiencia, jamás brindan certeza absoluta y definitiva. Meramente dan ciertas seguridades, dentro de los limites que marcan nuestra capacidad mental y la riqueza del saber de cada época. Cada sistema científico no representa en realidad más que un cierto estadio en el trascurso temporal de la investigación. Las ciencias naturales ciertamente que han hecho progresar a la humanidad pero no así las ciencias sociales y en concreto la falsa ciencia que es la praxeología propugnada por Mises. Seguimos con severas crisis económicas cíclicas y cada vez hay en el mundo más miseria y hambrunas, manteniéndose en múltiples países tiranías despóticas y sanguinarias.

La acción humana y la acción masónica por tanto, apuntan siempre al futuro. Las acciones masónicas planean y actúan para alcanzar un futuro mejor que el presente. El objetivo estriba pues, en hacer las condiciones futuras más satisfactorias de lo que serían sin la propia acción masónica. Pretendemos cambiar una situación nuestra o de la colectividad por otra que consideramos mejor. Dice von Mises que el incentivo que empuja al hombre a actuar es un cierto malestar por algo y que si fuera total y perfectamente feliz ya no actuaría porque no tendría nada que desear. Por consiguiente los hombres cuando actúan lo hacen porque no son totalmente felices. Suele llamase feliz al hombre que ha conseguido los objetivos que se había propuesto, aunque más exacto sería decir que esa persona es ahora más feliz de lo que era antes. Estos son principios de praxis pero no lo son de aplicación universal. Hay una importante objeción en la teodicea, ¿Por qué actúa Dios? ¿No es totalmente feliz? ¿Y al hombre no puedo moverlo un sentimiento de generosidad altruista?, ¡llamémosle amor! ¿Acaso hay grados de felicidad?

La tesis de fondo es que quizás no se puede ser realmente feliz si no lo son también todos los que nos rodean. Es principio fundamental y guía de la acción en la ética utilitarista de John Stuart Mill (1806-1873) que sostiene el criterio de buscar el máximo bienestar para el mayor número de personas, es la "felicidad general" ("general happiness") Conseguiré mi máxima felicidad consiguiendo simultáneamente la de los demás. Existe un entrelazamiento de intereses recíprocos que Adam Smith (1723-1790) expresó nítidamente en "La riqueza de las naciones" ("The wealth of nations") al escribir: "No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés"

No se basa la felicidad individual ni la colectiva en vivir con el máximo posible de placer y el mínimo sufrimiento y lo vieron ya así las escuelas hedonistas antiguas dependientes intelectualmente de Epicuro de Samos (341-270 a. C.) que afirmaba que ningún placer es malo en sí mismo pero que pueden serlo los medios para alcanzarlo y por ello nos encontraremos ante una balanza con la que pesar la satisfacción recibida frente a los inconvenientes padecidos en el empeño. Epicureísmo y Utilitarismo parten de un miso aserto, que la mayoría de la humanidad es egoísta. El eudemonismo actual incorpora sabias ideas para el bienestar individual y colectivo en el "ahora" que no es más el "nunc fluens" o presente pasajero y en el que se olvida el fin último del futuro individual y de la misma humanidad.

La masonería nos enseña a vivir con lo necesario, sin derroches, sin vanagloria y con filantropía. Todos conocemos la respuesta•que dio Sócrates (470-399 a. C.) a Antístenes (445- 365 a. C.) cuando enseñándole éste su túnica rota y remendada le pregunto: - ¿Qué es lo que ves en mí de superfluo? -Veo tu vanidad al través de los agujeros de tu capa.

En la Institución Masónica hay intereses individuales y colectivos. La armonía amalgama un conjunto de acciones que lleva a compatibilizar todos estos intereses que algunas veces son contrapuestos. Llegados al punto extremo de discrepancias manifiestas o a la necesidad de ordenar acciones que perjudican a magníficos masones de los que se demanda, por ejemplo, gran sacrificio ¿Qué debe hacerse? ¿Actuar como el general que conociendo la estrategia victoriosa sacrifica, con toda premeditación, en una batalla a una parte de sus efectivos en una acción táctica que le permitirá ganar la guerra? Personalmente pensé durante muchos años que la masonería debería estar al servicio de los masones y no al revés. Justificaba este pensamiento con la máxima evangélica: "La ley se hizo para el hombre y no el hombre para la ley" (Mc. 2, 27-28 y Lc. 13, 10-17) Más de una vez reproché a nuestros


máximos dirigentes su actitud de servirse de los HH en beneficio de la Institución en vez de pensar que sería mejor para el masón individual. No hay que sacrificar al masón y sus personales intereses en beneficio de la Institución, sino que es necesario conducirlo a que considere que es también su propio bienestar y en última instancia domeñar el egoísmo particular con el fin proteger la existencia y futuro desenvolvimiento de la masonería. Esto no debe entenderse como el ejercicio despótico de la autoridad, lo cual, precisamente pretendemos desterrar de la sociedad civil y por tanto, con mayor razón deberemos aplicarlo en nuestras propias sedes. Demasiadas veces hemos asistido al "ordeno y mando" de amordazar al disidente y obligarlo a la genuflexión con amenaza airada.

Dilema, en fin, entre intereses colectivos e individuales que Ayn Rand (1905-1982) en su sistema filosófico, "el objetivismo" resolvió a favor del individualismo, del "egoísmo racional" que desarrolló amenamente en sus novelas "La rebelión de Atlas" y más directamente en "El Manantial" Ella rechaza totalmente el socialismo, el altruismo y las religiones positivas.

La masonería como Institución nos ha precedido y continuara sin nosotros manteniendo unos claros principios propios. No cabe el eclecticismo, como vana intención de conciliar opiniones incompatibles. "No necesitamos cambio en nuestros rituales, lo que necesitamos es el cambio de nuestra compresión de ellos" y en conclusión deberé decir que modifiqué mi criterio y ahora pienso que la Masonería con su propia vida independiente tiene preferencia al interés particular y que es necesario el "liderazgo ético" agotando hasta la extenuación todas las posibilidades requeridas para mantener la armonía institucional.

En muchas ocasiones me he preguntado que mueve a tantos Maestros Masones que tienen una vida satisfactoria en los planos afectivo, profesional y económico, que pueden considerarse humanamente "felices" a trabajar asiduamente en los talleres y a realizar frecuentes viajes para asistir a Cónclaves, Asambleas, Conventos o Fiestas de la Orden. Las motivaciones son muy variables y frecuentemente convergentes, pero quiero destacar una fundamental, que me parece esta infravalorada, es el amor, "primun movens" de las acciones humanas. Podríamos divagar mucho sobre las motivaciones masónicas pero somos en todo caso maestro de nosotros mismos y vamos con los demás, en la misma caravana.

El masón es "horno agens" su conducta y también sus hechos se ajustan a la doctrina masónica y son el amor y la razón los ejes de su dharma. Como en cualquier institución, también en la masonería, se mezcla la cizaña con el trigo y por ello deberemos tener presente el pensamiento de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778): "Para conocer a los hombres, es preciso verlos actuar. En el mundo de los salones los oímos hablar, muestran sus discursos y esconden sus acciones, pero la historia los desenmascara y nosotros los juzgamos a partir de sus actos"

Todos tenemos contraída una deuda de gratitud con aquellas excelentes personas que en algún momento nos dieron su apoyo humano y su aliento vital. En pensamiento inverso es penoso sentir la ingratitud de los demás, que siéndonos deudores, por su egoísmo personal o su dañina naturaleza va a inferimos agresiones injustas e intempestivas nacidas de la ingratitud y quizás también de la envidia. Decía Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) que existen tres tipos de ingratos: 1.- Los que olvidan el favor que recibieron 2.- Los que "lo cobran" que quieren perpetuar una serie indefinida de favores abusando de la generosidad (<;"ingenuidad"?) ajena y 3.- Los que lo vengan, que te perjudican si pueden convirtiéndose en implacables enemigos.

Nuestras biografías están cuajadas con estas desagradables experiencias. En la propia historia de la humanidad abundan los ejemplos de ingratitud desleal ejercida por un solo individuo o de forma colectiva, por grupos revolucionarios, revanchistas y en especial ignorantes que siempre agredieron a quienes sabían más que ellos, a sus benefactores a quienes se asesina por apuñalamiento, se les obliga a beber cicuta, se les crucifica o como al emperador Alejandro II de Rusia (1818-1881) emancipador de los siervos, reformador del código penal, de los ejércitos rusos y propulsor de tantas medidas magnánimas y reformadoras que es asesinado por atentado con bombas derramando su sangre en las


calles hostiles de San Petersburgo la ciudad que amaba y que como a toda Rusia estaba cambiando. Su hijo y sucesor Alejandro III ordenó construir una iglesia en el lugar del magnicidio que fue llamada Iglesia de la Resurrección de Cristo y conocida como Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada. Derogó la mayoría de las reformas y mejoras previamente instauradas retomando el poder absoluto y despótico pero se opuso terminantemente a las guerras por lo cual se le dio el sobrenombre de "el Pacificador". Su pensamiento era: "Ninguna persona que tenga corazón puede desear la guerra y todo gobernante al que Dios le entregó un pueblo debe tomar todas las medidas necesarias para evitar los horrores de la guerra" y consiguió mantenerlo durante su reinado.

La experiencia enseña que se debe obrar el bien por amor al bien mismo, sin esperar reconocimiento ni agradecimiento. El confucianismo tiene bien resuelta esta cuestión y cada persona ha interiorizado la necesidad de ser virtuosa, cumplir su deber y procurar el bien social. La pregunta: ¿la masonería es agradecida? Es equivalente a ¿la humanidad es agradecida? Como ya hemos resaltado la acción masónica la ejercen los masones que como hombres presentan todas las virtudes y defectos presentes en la misma humanidad. Hay una diferencia estadística y es que en la institución masónica el porcentaje de hombres virtuosos es claramente mayor. El agradecimiento y el reconocimiento que podríamos llamar institucional debe arbitrarse por los propios masones, especialmente por los elegidos para ejercer la dirección de la Orden.

No es suficiente resignarse, esperar pasivamente el acontecer cotidiano desde el burladero, con la espalda pegada al olivo, presenciando el discurrir de la vida. Es necesario intervenir activamente y sobre todo en lo que nos concierne directamente como masones. En la masonería hay evidentemente necesidades reales y otras que son fruto de la fantasía o de la imaginación de algunos masones que han podido conseguir un poder institucional importante y ejecutan o promueven acciones insensatas o contraproducentes para ellos mismos y para los demás. Por poder entiendo la facultad o capacidad de orientar la acción de los demás; es la fuerza para ordenar la actuación ajena. Cuando el poder se ejerce tiránicamente y es coercitivo, precisa del apoyo ideológico de determinado grupo para someter a los restantes. Me produjo profunda impresión un mensaje que nos envió en un discurso solsticial el M. R. H. Julián Calvo Blanco, S. G. C. de 1978 a 1986 cuya conclusión era: "Así pues, desde la cúspide ya sobrepasada de la vida, os digo: no luchéis por el poder, porque el poder es nada" Él se estaba refiriendo, obviamente, al poder masónico. El poder temporal es necesario, la historia los demuestra, para mantener el orden social. Recordemos la "Pax Romana" con tantos siglos de duración o la "Pax Britannica" de la época Victoriana. Sin orden es dificil, sino imposible conseguir el progreso humano.

Ondea en la bandera brasileña actual el lema "Orden y Progreso" que forman parte de la tríada de Augusto Comte (1798-1857) junto con el altruismo, entendido este como amor a los demás, en su tumba del cementerio parisino de Pare Lachaise se perpetua esta triada de Comte "Altruismo, orden y progresos" en su epitafio: "El amor por principio, el orden por base, el progreso por fin" El orden es pues la base y en filosofia política tiene se hace hincapié en "El contrato social" de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) Las relaciones interpersonales pueden ser contractuales o hegemónicas. Los vínculos contractuales se adquieren y mantienen libremente por acuerdos mutuos en tanto que los hegemónicos son impuestos por fuerza o necesidad irresoluble por otros medios. En la masonería, como en la sociedad, hay minorías que pueden perturbar o destruir el orden. La Institución Masónica no debe ser puesta en peligro reiteradamente y esto debe evitarse consiguiendo que sea regida por los mejores. No por los más incapaces, indignos o zafios que recurrirán de inmediato a la opresión violenta de las minorías. Los dirigentes de la masonería no deberán tampoco mirarnos con "ojo de ganadero" queriendo criamos con determinadas cualidades consiguiendo una raza masónica homogénea. Recordemos el pavimento blanco y negro de las logias. Se mantendrán, pero no se perpetuarán, tales diferencias y contrastes. La acción masónica en sentido teleológico consiste en cambiar una situación dual por otra unitaria. Teniendo bien presente como dice Viktor Franckl (1905-1997) que hay una única raza de hombres con dos clases de individuos, ¡decentes e indecentes! Él fue un ejemplo de la capacidad humana para trascender las dificultades y orientarse adecuadamente hacia la verdad unitaria en lo humano y en lo divino. La raza humana es solo una y sus necesidades son idénticas, destacando una primordial,


la necesidad de Dios. El "misticismo" no es patrimonio exclusivo de un grupo de adeptos, sino que es innato al hombre y constituye con la razón y la conciencia lo que separa a éste de la animalidad. Indican nuestro origen divino, como parte del G. A. D. U. y ciudadanos de la eternidad. Los Neoplatónicos distinguían muy bien las dos formas de la realidad, la material y la espiritual. No hay "este mundo" u "otro mundo" es una cuestión de percepción, dice Plotino (204-270) "...y nosotros mismos, si tenemos valía alguna, es debido al alma. Persuadiros de que a través de ella podéis llegara a Dios. Y sabed que no tendréis que ir muy lejos" Es así que "Llegaremos al todo sin cambiar de lugar"

La acción masónica intrínseca es aquella en la que actores y receptores son masones. La acción masónica intrínseca es compleja y la estratifico en tres niveles sucesivos y simultáneos que se imbrican superponiéndose cronológicamente en el desarrollo evolutivo del progreso masónico. El primero e inicial es el intrapersonal, autístico e individual, el mismo sujeto es ejecutor de la acción y perceptor de ella. En la historia biográfica del masón la acción personal que surge en él al comenzar el camino iniciático le acompañará de por vida y por eso decimos que siempre seguimos siendo aprendices masones cualquiera que sea el grado de desarrollo que hayamos alcanzado. El segundo interpersonal, social y colectivo que se va desarrollando dentro de los talleres masónicos. El tercero podríamos asimilarlo a la Jerusalén Celeste, pues es un nivel de iluminación en tanto que los otros dos son niveles de iniciación.

El inicio básico del primer nivel requiere una eliminación radical de los prejuicios adquiridos en la vida profana. Simbólicamente se representa con el despojo de los metales. Es la fase de "deconstrucción" de Edmund Husserl (1859-1938) en la cual el neófito comenzará a examinar, a la luz recién vislumbrada, todos los conceptos que tenía anteriormente por ciertos y establecidos. Se necesita después estudiar y meditar mucho, reflexión permanente con el uso de nuestra propia razón, dice L. von Mises que el pensamiento humano avanza por cuanto cada pensador se ve apoyado en sus esfuerzos por la labor que realizaron anteriores generaciones, las cuales forjaron los instrumentos del pensar, es decir, los conceptos y las terminologías, y plantearon los problemas que deberán resolverse. Deberemos imitar la actitud que expresó Isaac Newton (1642-1727) cuando se le preguntó de cuál forma había llegado a descubrir la teoría de la gravitación universal: Nocte dieque incubando «pensando en ello día y noche» lo cual se relata en "Estudio sobre el amor" de Ortega y Gasset (1883-1955)

En este nivel deberemos reorganizar nuestro sistema de valores. Aquello que preferimos frente aquello que rechazamos va a establecer nuestra elección. Sopesar las circunstancias que tendremos en cuenta y observar para ejecutar una habilidad tan dificil de aprender cuál es la priorización. Es necesario conseguir la concordancia de la elección y la priorización con nuestro sistema axiológico que es perturbado permanentemente por nuestras propias emociones. La acción masónica intrínseca ordena y prefiere, aceptando o rechazando y no lo hace como el hombre común que tiene un sentido utilitarista prefiriendo lo que le satisface más y postergando lo que le satisface menos; apreciando las cosas en base a su utilidad.

Los juicios de valor no son pues inmutables; considerando el tiempo, lugar y circunstancia nuestro sistema axiológico quedará establecido condicionando nuestra vida. Un ejemplo sobre el concepto de utilidad y el valor de uso muy sorprendente es el hecho histórico acaecido hacia 1500 a. C. Entonces los Hititas en Asia Menor descubrieron las aplicaciones instrumentales y bélicas del hierro, muy superiores al bronce de uso habitual. Así llegó a valorarse el hierro de meteoritos mucho más que el tan apreciado oro y se cotizaba en proporción mayor de diez lingotes de oro por uno de hierro.

La senda iniciática tiene un punto de partida y trabajaremos "noche y día" sobre nosotros mismos para aumentar nuestras virtudes, corregir nuestros defectos y en definitiva poder ensamblar armónicamente en el segundo nivel que es la acción interpersonal en la logia que provee del poder de alcanzar la perfección latente en toda persona que podrá así llegar a convertirse en maestro de si mismo recuperando su olvidada y oculta divinidad expandiendo su conciencia percibiendo la luz que no deslumbra. Algunos eruditos e ilustres masones con importantes responsabilidades institucionales de administración y gestión requieren ayuda en esta etapa final del segundo nivel de la acción masónica


intrínseca; ¡ojalá en su propio beneficio y el de todos la encuentren! La investigación histórica, las técnicas gerenciales, la metodología científica, en definitiva, los "conocimientos de manual" no son ya aplicables. La práctica meticulosa e interiorizada de nuestros rituales es necesaria pero insuficiente para afrontar este trance.

Cuando el suelo de la logia sea como un mar transparente y no haya más mosaicos blancos y negros, habremos alcanzado el tercer nivel y entonces: "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido. Y el que estaba sentado en el trono tenía el aspecto de una piedra de jaspe y de sardónica. El trono estaba rodeado de un arco iris parecido a la esmeralda y de él salían rayos, voces y truenos. Delante del trono había como un mar trasparente, como de cristal. Después de esto vi aparecer una gran muchedumbre, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua. Estaban de pie delante del trono de Dios. Y oí venir del trono una voz potente que decía: "Esta es la morada de Dios con los hombres; él habitará con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo morará con los hombres. Y añadió: Esta hecho. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin" Si cada uno realiza con verdadera fe masónica la parte de la tarea que le fue encomendada nuestras acción conjunta será inmensas y abandonaremos el mundo, hacia el Oriente Eterno, dejándolo mucho más bello, más lleno de fe, de justicia y de compasión. Pongámonos manos a la obra, que nuestro trabajo sea desinteresado y habremos contribuido a la felicidad humana.

La acción masónica extrínseca es aquella en la que los actores son masones y los receptores profanos. Algunos masones hacemos nuestra la sentencia de Terencio el Africano (194?-159 a. C.) "Orno sum, et humani nihil a me alienum puto" La tarea de ayudar a la humanidad con el cúmulo de necesidades que sufre, parece abrumadora. Se necesita, en este empeño, inicialmente y de formas tanto personal, como institucional la adaptación al medio para poder influir después en él. Es evidente que ni las personas ni las organizaciones podríamos existir fuera del medio ambiente así que es imprescindible considerar también el entorno en el que vivimos y se desarrollan nuestras actividades. Una de las fórmulas de definición de la inteligencia humana es la referida a la capacidad de adaptación al medio ambiente. El amor a la humanidad y a la vida conjuntamente con la razón, fruto de la inteligencia, son las dos armas principales que se requieren en este titánico empeño. Ni la violencia verbal ni la física son acciones eficaces para facilitar la llegada a feliz destino. Sobre violencia dialéctica dice Ken Wilber (1949- ) "Ética de condenas verbales hacia los otros que se combinan para formar un largo bastón con el que simplemente golpean a los demás en nombre de la bondad" y sobre la violencia física dice Ludwig van Mises: "Los más crueles de los antiguos conquistadores germanos fueron los Caballeros Teutónicos, que decían combatir en nombre de la cruz" Entendían que las discrepancias religiosas no pueden solucionarse recurriendo al razonamiento pues que los conflictos religiosos son por esencia implacables e insolubles. Hay que determinar cuáles acciones son buenas y cuáles nocivas al individuo o a la sociedad. Los códigos legales en los estados democráticos ordenan la conducta adecuada. En pensamiento de Ayn Rand (1905-1982) "Ningún hombre puede tener el derecho de imponer a otro hombre una obligación no escogida, un deber no recompensado o un servicio involuntario" y el argumento de la intimidación es una confesión de impotencia intelectual. En la acción masónica son el amor y la razón las dos formidables palancas que permiten avanzar en el camino del progreso espiritual.

El Rey Salomón pagaba a los obreros que construían el templo con: TRIGO -VINO -ACEITE que simbolizan los medios de vida, la alegría de la existencia y la adaptación bondadosa al entorno. Necesitamos estabilidad personal, empatía y capacidad de persuasión; tras la formación masónica prosigue la enseñanza masónica a los demás y la máxima eficiencia de esta es la es la que se transmite con ¡la fuerza del ejemplo! Solo son "masones de título" los que ingresan en la Orden por egolatría, para hacer negocios, alcanzar prebendas o conseguir cualquier tipo de ventaja o privilegio sobre el común de las personas. El crecimiento Institucional de maestros no es un objetivo en sí mismo y las metas masónicas no se alcanzarán con maestros espurios enrolados con técnicas captación de aluvión. Lo que en una sociedad es costumbre, tradición o asentimiento convencional dícese que es consuetudinario. En esta fuente normativa, consuetudinaria, la masonería rechaza polemizar con sus detractores y ejerceré cualquier tipo de proselitismo. La correcta acción masónica extrínseca no debe esforzarse en convencer


y ganar seguidores aprovechándose de su pobreza intelectual o de su precariedad física. La masonería abomina del proselitismo, cumple y cumplió sin reservas el Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en sus tres apartados: 1.- Cada uno tendrá el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este derecho incluirá la libertad de tener o adoptar una religión o una creencia de su selección, y la libertad, individualmente o en comunidad, con otras y en público o en privado, para manifestar su religión o creencia en la adoración, la observancia, la práctica y la enseñanza; 2.- Nadie será sujeto a coerción que impida su libertad de tener o adoptar una religión o creencia deseada y 3.- La libertad de manifestar su religión o creencia puede ser sujeta solamente a limitaciones tales como son las prescritas por la ley y son necesarias para proteger la seguridad pública, el orden, la salud, o la moral o los derechos y libertades fundamentales de otros.

Todos los masones estaremos de acuerdo en que la tradición no es adorar las cenizas sino transmitir el fuego y en este empeño se requiere un permanente "Aggiornamiento" Las escuelas de traductores y copistas, la imprenta, la radio y la TV abrieron grandes ventanales para aumentar el conocimiento. Las técnicas de computación suponen un salto cualitativo y aportan otra perspectiva cuya aplicación es desde cualquier punto de vista imprescindible, convierten a quienes no las usan en "analfabetos informáticos" La situación diametralmente opuesta, el abuso de estas técnicas, podría llevar a lo que podremos considerar aberraciones masónicas, como realizar iniciaciones, exaltaciones o pasos de grado virtuales. Es recomendable una aplicación comedida y prudente de la red, en especial a la posible trasmisión de documentos con datos sensibles. En "El espíritu de la masonería" dice Foster Bailey (1888-1977) "El correcto cambio de la masonería demanda gran sabiduría. Este debe ser razonable, correctamente motivado y no estar dominado ni por ultra idealista ni por hombres fanáticos"

Si como hemos anticipado la acción masónica se planea y ejecuta para que el futuro que sea mejor que la situación actual, es decir más satisfactoria, tanto para los masones como los profanos, la planificación deberá considerar múltiples variables, incluyendo evidentemente el momento oportuno, el lugar y las circunstancias. Los sistemas axiológicos requieren gran empatía y el conocimiento histórico (la experiencia del pasado) es imprescindible para no estar abocados al fracaso. La presencia de la masonería en la sociedad, las comparecencias públicas de masones como tales, los comunicados de prensa, las páginas web, las redes sociales, etc. tienen que estar regidas por la actuación siempre ejemplar de los PM que hemos preconizado y no están reñidas con la masonería comercializada, sometida a técnicas de empresa como "merchandising" o "benchmarking" cuya finalidad es simplemente procurar el máximo de beneficios económicos en una empresa. Esa no es finalidad de la masonería, pero si una necesidad y por tanto los dirigentes administrativos harán bien en aplicar técnicas especializadas y buscar el asesoramiento necesario para ser eficientes en la gestión. Ha demostrado su utilidad, y es de general aplicación el análisis DAFO para conocer su situación real, guiar las acciones racionalmente y evaluar las posibilidades de los proyectos que nos conciernen. El análisis DAFO, acrónimo de las palabras Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades acreditó su validez en EEUU donde se denomina también con el acrónimo SWOT de las palabras inglesas: Strengths, Weaknesses, Opportunities y Threats. Los balances económicos positivos principal objetivo en el mundo empresarial. La masonería es también una empresa, ciertamente enorme, con millones de personas y evidentemente es más que una gran empresa y sigue siendo totalmente correcto y actual el pensamiento de Foster Bailey, cuando pueda suceder que se confundan los medios con los fines, "La masonería comercializada es bastarda. La masonería popular vulgar y de débil impulso, no es duradera, y en cierto sentido, es tramposa"

El ejemplo personal que los masones dan con sus acciones y las decisiones que toman en su propia vida son las más eficaces de lo que estamos llamando "acción masónica extrínseca" y tiene una real influencia de inmediato en nuestro propio entorno. Un experto publicista me comentaba, con cierto "humor negro" que sin embargo en su opinión lo que podía ocasionar máxima repercusión social eran ¡las esquelas de los masones difuntos que aparecen en la prensa!


del pasado y para poder sortear los posibles peligros del futuro, la masonería adopta una norma consuetudinaria que obliga a todos los masones a no revelar la identidad de sus HH. Cada uno es libre de hacer pública su pertenencia a la masonería pero deberá ser discreto al referirse a los demás.

Presentaré una clasificación en relación a las "acciones masónicas extrínsecas", a todas ellas, y no solo referidas a la publicidad. El criterio para realizar esta clasificación es el grado de confidencialidad del actor en relación a los receptores. Utilizando un símil de caballería medieval denominaré a estas acciones de la siguiente forma: la Palenque; 2' Matacán y 3a Ventana saetera. El palenque es la zona acotada donde se realizan las justas y torneos, es la palestra y este es el tipo de acción franca en el que se identifican los masones como tales siendo totalmente visibles para el resto de la sociedad. En la inmensa mayoría de países en los que la masonería se desarrolla libremente los masones son respetados, admirados y queridos. Llega incluso a ser necesario, ¡así es la condición humana! el advertir a los HH que la condición de masón tiene que ser ganada cada día ante los demás y que no hay que vanagloriarse de ello. Esto no es válido en nuestro entorno aunque se percibe realmente un cambio social en el concepto y consideración de la masonería en España. El matacán como voladizo sobre torres o puertas tiene parapetos almenados para protección. Este segundo tipo de acciones no permite conocer la identidad masónica del actor, pero puede sospecharse e intuirse por los receptores de las acciones masónicas ejecutadas discretamente. Desde las llamadas "ventanas saeteras" se lanzan hacia la sociedad ideas, opiniones o cualquier acción masónica preservando totalmente la filiación masónica de los "arqueros"

La ejecución de acciones es precisamente lo que nos permite percibir el paso del tiempo. Si no hubiera ninguna acción, ningún movimiento no podríamos medir el tiempo. El tiempo estaría "congelado" habría dejado de existir. Desde las antiguas clepsidras a los complejos sistemas mecánico o a los relojes atómicos el tiempo que medios es el que llamamos "cronológico" Es distinto del tiempo inmanente que está influenciado por las emociones. El tiempo inmanente no se corresponde con el cronológico; cada persona tiene una vivencia distinta del paso del tiempo, para unos avanza muy rápido, para otros muy lentamente.

El tiempo que medimos gracias a los distintos procedimientos mecánicos pertenece siempre al pasado. La regla de veinticuatro pulgadas es el símbolo masónico del tiempo bien empleado. Cuando el hombre tenía la palabra estaba fuera del tiempo. Cuando la palabra se perdió el trabajo masónico comienza. Cuando reencontremos la palabra perdida el tiempo será abolido. Entre las dos circunstancias, el tiempo existe y los masones debemos cumplir nuestras tareas y decirnos que es un "tiempo sagrado" el que trascurre en los trabajos de logia.

El presente es una "frontera" virtual estrujada entre el pasado y el futuro pero con efectos prexeológicos si existe un presente amplio, un "ahora" real. El tiempo "real" es el cronológico frente al tiempo de "fantasía" y recordemos que en la dimensión de la fantasía, Scheherezade logró salvar su vida al sustituir el tiempo de la realidad, por el novelado e imaginario. Heráclito de Éfeso (535?-484 a. C.) "El Oscuro de Éfeso" que nunca puso el ejemplo de la imposibilidad de bañarse dos veces en el mismo río, concilió en la dinámica del paso del tiempo la conjunción armónica y unitaria de los opuestos contradictorios. Los místicos cristianos medievales distinguieron el "nunc fluens" presente pasajero, fugitivo, asimilable al caudal de agua de un río y el "nunc stans" o presente constante, permanente, el cauce del río.

También hay que considerar en el estudio de la acción masónica el concepto de variación del tiempo como oportunidad o adecuación del momento evitando lo que podrían llamar acciones "extemporáneas" o "intempestivas" es decir, acciones temporalmente "inoportunas" y además medir la duración cronológica correcta de cada acción. Las acciones no deberán ser ni inadecuadamente precoces, ni tardías ni excesivamente prolongadas o demasiado breves en su duración. Las acciones masónicas intrínsecas de segundo nivel, interpersonales cuando se ejecutan en logia trascurren en tiempo sagrado, alcanzándose en algunos momentos el "nunc stans" por ejemplo en la formación de la cadena de unión.


El amor y la razón son las coordenadas que rigen las acciones masónicas. El tiempo, el lugar y las circunstancias son los parámetros que deberán considerarse imprescindiblemente para concluirlas con éxito. Esta certeza en la vida masónica también es extrapolable a la vida profana. Un terrorífico ejemplo nos va a servir para aceptar sin reservas esta afirmación. Estar o no estar a las 8hs 15'17" tiempo local del día 6 agosto de 1945 en el lugar "Hiroshima" Estar o no estar a las 11 lis 02' tiempo local del día 9 de agosto de 1945 en el lugar "Nagasaki"

Las "circunstancias" para la elección de Hiroshima como objetivo primario del bombardero Superfortress Boeing B-29 "Enola Gay" fueron ser un importante puerto industrial y ¡no tener ningún campo de concentración con prisioneros aliados! En la masacre de Nagasaki las circunstancias fueron meteorológicas, pues no era el objetivo primario, que era Niigata que estaba nublado, se cambió a Niigata cubierta por densa niebla y finalmente la bomba "Fat Man" se arrojo sobre el último blanco alternativo donde curiosamente murieron ocho prisioneros aliados, de los cuales siete eran holandeses y uno británico, por tales "circunstancias adversas"

Un masón tomó la decisión, en última instancia, de ordenar ambos ataques fue el 33° Presidente de los E.E. U.U. Harry S. Truman (1884-1972) asesorado por un nutrido, experto y competente gabinete político y militar. Estas decisiones ¿fueron acciones masónicas? "Mutatis mutandis" ¿el descubrimiento de la penicilina por Alexander Fleming (1881-1955) fue una acción masónica?

La acción masónica razonada tiene una serie de atributos que son inteligibles y por tanto pueden ser comprendidos por cualquier otra persona que dotada de una inteligencia normal la examine. El pensamiento precede siempre a la acción. La acción masónica puede ser conjunta pero el pensamiento es individual y evidentemente puede estar informado, asesorado e influenciado por el pensamiento de otras personas, pero surge de una sola mente. El hombre se sirve de la razón para tomar decisiones. La decisión se sigue de una acción, o de una no acción pues la inhibición es también una forma de respuesta. La acción masónica razonada cuando es acertada tiene una serie de atributos tales como ocasión, adecuación y proporción relativos al tiempo, lugar y circunstancias promotoras y esto es aplicable tanto a las acciones intrínsecas como a las extrínsecas. Elegir y priorizar son acciones que disciernen entre situaciones incompatibles y es mediante el uso del razonamiento como resolveremos lo que es más conveniente. Cuando son dos deseos incompatibles entre si y en simultaneidad deberemos elegir cual preferimos satisfacer. La toma acertada de decisiones es la clave del éxito en la vida.

El triunfo en nuestros propósitos y empeños se consigue mediante el razonamiento objetivo y con conocimiento de la realidad sin dejarnos desviar por la imaginación, la fantasía o las emociones descontroladas. El optimismo y el pesimismo son modificaciones indeseables de la realidad objetiva. Las fantasías personales conducen al fracaso seguro. Esto es muy importante en las acciones masónicas extrínsecas. Su ejecución requiere el estar instalado en la realidad contemplando las situaciones reales tal y como son, no como quisiéramos que fuesen o como nos imaginamos erróneamente que son para acomodarlas a nuestros deseos_

La acción fanática es dogmática, excluyente, imperativa no asertiva y desprecia los derechos y libertades de los demás, inclusive el más básico que es la vida, y no es el amor el rector de estas acciones. La acción masónica, marchamo de gloria para la masonería, siempre se enfrentó a la acción fanática para beneficio de la humanidad y su progreso espiritual.

Aceptando que la verdad contingente es transitoria, parcial, dependiente del grado de conocimiento y sometida a modas variables según las costumbres, el masón debe instalarse en esa realidad objetiva y sus acciones equilibrarse adecuadamente con el entorno. El amor por principio, como decía Comte, y la razón como guía; tesón y experiencia para así conseguir bailar mejor que el oso de la fabulilla y enfrentarnos a nosotros mismos y tratar de resolver tantas dificultades que todos tenemos.


El pasado histórico aporta una gran panoplia de líderes y falsos profetas, mentalmente anormales, que acarrearon sufrimientos inenarrables a la humanidad y desgracias enormes a quienes arrastraron en su demencia y a otros que fueron víctimas de su vesania. Retrospectivamente conocemos ahora que padecían trastornos como epilepsia, esquizofrenia, paranoia, histeria... Algunos manifestaron tener alucinaciones visuales, fonemas auditivos imperativos, eco de pensamiento, sensaciones cenestésicas y un largo etc. en un entramado delirante sistematizado (paranoicos) o no sistematizado (esquizofrénicos)

Para no generar ninguna susceptibilidad me referiré a un personaje de ficción, a D. Quijote de la Mancha, para entender lo que es la realidad y el buen uso de la razón, guía de la acción reflexiva, adecuada y comedida.

En el Capítulo I de la Parte Primera del Quijote, se explica el principal motivo del extravío mental originado por lecturas disparatadas de Libros de Caballerías con frases como: "La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura...y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza" También en la Parte Primera, Capítulo XXI en el que se trata de "La alta a aventura y rica ganancia del yelmo de Mambrino" puede compararse el contraste de la apreciación de la realidad objetiva por Sancho y la delirante sistematizada de D. Quijote con la acción disparatada que emprende a resultas de la deformación patológica de la realidad: "Lo que yo veo y columbro —respondió Sancho— no es sino un hombre sobre un asno pardo, como el mío, que trae sobre la cabeza una cosa que relumbra. Es, pues, el caso que la bacía, el asno y el barbero que don Quijote veía, era esto: caballo, caballero, y yelmo de oro; que todas las cosas que veía, con mucha facilidad las acomodaba a sus desvariadas caballerías y malandantes pensamientos.... Lanzó a todo correr a Rocinante, le enristró con el lanzón bajo, llevando intención de pasarle de parte a parte" En las alucinaciones no hay ningún estímulo real con el que se establezca correlación. Las ilusiones son percepciones distorsionadas de estímulos realmente existentes. Para D. Quijote el deseo de hacerse con el yelmo de Mambrino le provoca distorsión ilusoria de la realidad.

Es muy difícil trazar la frontera de la normalidad y la enfermedad cuando nos referimos a la salud mental. Para todos nosotros que hemos tenido "ilusiones" no correspondidas con la realidad, queden los versos del poeta: "Hojas del árbol caídas / juguetes del viento son: / ¡Las ilusiones perdidas / ¡ay! son hojas desprendidas / del árbol del corazón! // ¡El corazón sin amor! / ¡Triste páramo cubierto / con la lava del dolor, / oscuro inmenso desierto /donde no nace una flor!

¿Nos instalaremos en el escepticismo más estricto negando radicalmente la revelación? El amor tiene "razones" incomprensibles. La masonería enseña a usar la razón y con ella se conseguirán hallazgos que están en el camino, como hitos informativos para la trayectoria que se habrá de seguir y la superación de los combates que deberemos afrontar.

Alucinación y Revelación son fenómenos mentales que están próximos pero son excluyentes entre si. El "diagnóstico diferencial" es muy delicado y la confusión esta sembrada al entremezclarse los mosaicos blancos y negros del pavimento intelectual.

Comprender tan abstruso y debatido tema puede ayudarnos a explicar las supuestas "revelaciones" que resultaron opuestas y contradictorias a otras con las funestas consecuencias de colisión recíproca.

El examen riguroso de una alucinación nos demuestra que es falsa, patológica, incomprensible psicológicamente e irrebatible por la argumentación lógica_ El alucinado puede transformarse en un fanático peligroso y demente. Las características de la Revelación son las contrarias, excepto en la irrebatibilidad lógica. Se destaca la coherencia, la normalidad o equilibrio psicológico y el desinterés económico manifiesto en las personas que han tenido revelación, que por demás, en el tiempo presente, es mantenida en secreto para evitar el ser motejado de "alucinado"


El tema es apasionante y opinable, requiere ser estudiado y meditado. El comienzo de esa vía es la acción masónica intrínseca de nivel uno que parte como ya señalamos de la "deconstrucción" de Husserl y se expande con gran complejidad que a algunos nos supera.

¡Que el amor y la razón nos guíen en nuestro esfuerzo! No estamos solos, nuestros HH nos ayudarán en nuestro empeño, pero ¡no basta con desear y esperar! Si queremos ser conductores de nuestro destino deberemos actuar sobre nosotros mismos y sobre los demás.

La acción masónica implica sobre nosotros mismos el compromiso irrevocable de practicar la virtud, huir del vicio y reflexionar permanentemente usando nuestras facultades de razonar. Bien sabemos que nuestros deberes hacia los demás son enseñar al ignorante, abatir al ambicioso y desenmascarar a los hipócritas.

Que debemos propagar entre masones y profanos las verdades útiles al progreso social y estar prestos para oponerse a la superstición, la tiranía, la ambición, la avaricia, los privilegios y las injusticias. Como en el poema "Invictus" de William Ernest Henley (1849-1903) seremos conductores de nuestras vidas y "No importa cuán estrecho sea el camino, / cuán cargada de castigo la sentencia. /Soy el amo de mi destino; / soy el capitán de mi alma"

La lucha contra tales enemigos es permanente, y la humanidad, eficazmente ayudada por la masonería, ganará finalmente la larga guerra de la evolución aunque los combates serán muchos antes de poder gritar como Otelo: "Adiós al relincho del corcel de batalla, / al tambor que conmueve el espíritu, / al pífano que perfora los oídos, / a la bandera real y todas sus cualidades, / orgullo, pompa y circunstancia de la gloriosa guerra."

Y en "nunc stans" disfrutando de la música de Edward Elgar (1857-1934) "Enlacemos nuestros brazos / como símbolo de unión / y seamos pura luz / defendiendo la Razón"

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