MASONERÍA Y ACCIÓN SOCIAL

Hoy empiezo mi intervención con la definición de la ética expuesta por Paul Ricoeur: "La ética es el deseo de una vida plena con y para los otros en instituciones justas".

Creo que esta concepción ética de la vida está latente en los hombres de buena voluntad y en consecuencia es la de los masones.

Todos nosotros sabemos que la masonería es una institución que funciona con normalidad en la mayoría de los países democráticos y que no tiene ningún afán de protagonismo especial, ni ninguna incidencia especifica. Los Masones, sea cual sea la invocación de nuestros trabajos, la hacemos para el Progreso de la Humanidad. Esa es nuestra razón de ser.

El propósito de la masonería es contribuir a la mejora material y moral del individuo y por tanto, de la sociedad. La Masonería es la culminación de una larga gestación de ideas humanistas que buscan soluciones racionales de buen gobierno con el fin de superar los conflictos religiosos, civiles y políticos que se producen en los diversos países. En el origen de nuestra Orden aparece una clara inquietud social: la igualdad de hombres y mujeres, la defensa de los valores y de la democracia.

 

 

Si consultamos los textos oficiales de las diversas Obediencias vienen a decir algo así:

"La masonería es la búsqueda de la verdad, el estudio de la moral y la práctica de la solidaridad; ella trabaja con el progreso material, moral, intelectual y por el desarrollo social de la humanidad ".

"La Francmasonería tiene como objetivo el perfeccionamiento de la humanidad" "... los masones están trabajando para mejorar constantemente la condición humana, tanto en lo espiritual ... como en términos de bienestar material". "...Establecer la justicia social, la felicidad que sea posible alcanzar a cada individuo..."

Podríamos decir que lo expuesto es un ¡amplio programa! Pero solo de buenas intenciones.

Voy a tomar prestadas unas palabras del que fue Gran Maestro de la Gran Logia de Francia entre, 1983 y 1985, Henri Tort-Nougues "El masón es y sigue siendo un humanista en el sentido tradicional de la palabra; es el que recoge todo el pasado cultural de la humanidad lo mejor que esta dió, lo más noble, lo más sublime y lo más bello"; lo dicho me permite repetir las palabras de Publio Terencio: "Nada humano me es ajeno".

Pero actualmente estamos lejos de la preocupación humanista para el buen gobierno y el mejoramiento material y moral de la humanidad, lo que encontramos dentro de la masonería de hoy, es un fenómeno cada vez más frecuente el de los "Hermanos clubistas", que en el fondo, terminan siendo simples "consumidores de masonería", que buscan en las logias un amigable lugar de reunión o una red de influencias. Estos frotes, de hecho, ignoran el enfoque iniciático que implica, por una parte, la exigencia del perfeccionamiento de uno mismo, y en segundo lugar, la generosidad de corazón hacia la humanidad que descuidan por puro egoísmo. La cualidad intrínseca de la masonería —el camino iniciático—, que en una mala comprensión del mismo nos llevaría al ensimismamiento simbolista y espiritual, es perfectamente compatible con la acción social.

Por lo tanto, llegados a este punto me pregunto ¿para qué puede servir la masonería hoy? Cuestión fundamental que muchos nos hemos planteado en muchas ocasiones y, cada vez, volvernos a examinar en nuestro propio compromiso: ¿qué estamos haciendo aquí?

Desde el punto vista utilitarista y cuando el rendimiento social no es la primera de las virtudes que se ve, no es fácil de explicar a una esposa o a un amigo, el interés de una organización que no muestra un programa específico, ni un objetivo cuantificado.


Y es que el público en general tiene dificultades para entender por qué las logias están más centradas en el "clubismo" que en la acción social. Un amigo mío un día me dijo "al final, todo esto de la masonería es tener una reunión para terminar haciendo una copa con los amigos, ¿no?

Por suerte no todos piensan así, aunque no entiendan muy bien que és. Como publicaba The Daily Telegraph, la sospecha para muchos profanos es: "que consideran que vestir formalmente, recitar textos esotéricos y realizar rituales extraños, es tan ridículo que debe haber otras razones o incentivos para entrar en la masonería".

La voluntad común de los grandes humanistas, que nos precedieron, era crear un espacio de aceptación del otro con su libertad de conciencia, sin perjuicio para condenar lo que es diferente de uno mismo, y con el fin de hacer una vida juntos que reconciliara los opuestos para el bien común de todos. Era una especie de compromiso ciudadano para conseguir la armonía social, trascendiendo al propio individuo mediante la aceptación de la diferencia del otro que anuncia la llegada de un nuevo espíritu de humanismo que se llamaba y se llama "Tolerancia". El paso de lo personal a lo social es la búsqueda de una sociedad más libre, igualitaria y solidaria como plasmación del modelo ético de la triple invocación de la masonería Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Antes de abordar más específicamente el tema objeto de mi conferencia "la masonería y la acción social", creo que es importante poner encima de la mesa algunos problemas actuales de la sociedad actual, y de España en particular, para ver que sí hay respuesta a la pregunta formulada anteriormente ¿para qué puede servir la masonería hoy?

Voy a exponer tres temas que me parecen de los más importantes.

  • Como en otros países de economía liberal avanzada, los gobiernos y los partidos políticos tradicionales han demostrado ser incapaces de controlar los retos invisibles de la globalización y se han convertido en "financialistas" de la crisis bancaria y empresarial, repercutiéndola en la población mundial.
  • Convivimos con unas iglesias dogmáticas y arcaicas que se niegan a adaptarse a las costumbres y los avances científicos de nuestro tiempo, que si bien suscitan algunos interrogantes también ayudan a la curación de enfermedades y a la mejora y bienestar de la
  • Existe un claro retroceso en la Educación y la Formación. En España llevamos años padeciendo reformas educativas por los distintos gobiernos de distintos colores y con excepción de asignaturas como "Educación para la Ciudadanía", poco hemos avanzado.
  • Han proliferado las sectas religiosas que están atrayendo cada vez más y más gente buena que buscan un camino de vida espiritual que les tranquilice en un mañana... cayendo en esas redes que les lleva a una fuerte carencia de estímulos, a la supresión y manipulación de las emociones o a las alteraciones y problemas de tipo psicológico.

Ante todo ello la masonería debe desempeñar el papel de catalizador y coordinador de las energías creativas de los hombres y mujeres que se basen en la razón, y que tengan el deseo de servir a la humanidad ayudando a crear una sociedad mejor y más justa.

He dicho anteriormente que la masonería ayuda al desarrollo de las personas, pero todas esas fuerzas dispersas individuales deben servir como un centro de unión, manteniendo su libertad de conciencia, pero con el deseo de ser útiles a la sociedad. Para ello, se debe garantizar un programa y unas acciones con el fin de mejorar el orden social. A partir de la persona y su experiencia debemos


llegar al nivel colectivo, donde podamos influir en el rumbo que tome la sociedad para conseguir una mayor dignidad humana y una mejor protección del medio ambiente, evitando así que nos ahoguemos en la niebla de un mundo globalizado, sujeto únicamente a los intereses financieros.

Los valores humanísticos de la masonería que expresaron "Libertad - Igualdad - Fraternidad" es un lema maravilloso que ha logrado, de acuerdo con el sostenimiento de las órdenes masónicas, el desarrollo de la humanidad en los últimos 250 años.

¿Hay una mejor definición, un mejor diseño del humanismo que "Perfeccionar la humanidad, perfeccionar al hombre, llevándolo hacia una mayor tolerancia y sabiduría?". Sin embargo humanismo no puede ser una reflexión filosófica; aunque sigue siendo necesaria esta reflexión, debe ser antes que nada y siempre una acción. Esta expresión de la sabiduría adquirida y continuamente mejorada por la confrontación y el intercambio debe ser la meta de todo masón y soportar los compromisos sociales y políticos.

Todos somos conscientes que vivimos en un mundo necesitado de ideas y de acciones con el fin de que pueda progresar. Algunas logias, y diría que pocas Obediencias, han creado asociaciones y en casos excepcionales fundaciones, para ir un poco más allá ayudando a orfanatos, hospitales, escuelas o creando fondos de solidaridad, becas de estudios, integración de inmigrantes, ayudas para ir a la escuela en el tercer mundo o creando incluso escuelas y otras acciones sociales más diversas como concursos literarios. Es cierto, que la Masonería, no es una ONG, ni su método de trabajo tiene nada que ver con ese tipo de organización, pero su objetivo está en el fin último de muchas ONG's.

Entonces, si el propósito final de la masonería es mejorar la vida de los ciudadanos, ¿por qué no estamos con mucha más presencia en las acciones sociales, como es el caso en los EE.UU. donde, por ejemplo, el Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur administra o colabora con 148 hospitales y el Supremo Consejo de la Jurisdicción Norte con 46 hospitales más, dedicados a niños con dislexia, quemados o con problemas de corazón, o en Inglaterra que tienen el Royal Masonic Trust para niños necesitados, 17 residencias para personas mayores y el Masonic Samaritarian Fund que ofrece ayudas para las operaciones clínicas, o en Francia que además de hacer beneficencia, la mayoría de las leyes sociales las hacen ministros masones, sean de la Obediencia que sea, tanto cuando gobierna la derecha como cuando gobierna la izquierda? Todos sabemos que la masonería española no puede compararse con la de EE.UU. por su cantidad de medios y afiliados, ni con Inglaterra por su estabilidad durante siglos, ni con la Francesa por la cantidad de miembros y su compromiso social, pero en lo que permite nuestro tamaño deberíamos hacer más o por lo menos dar señales de los cambios que necesita nuestra sociedad.

Esos cambios necesarios para la sociedad no se pueden hacer si no somos conscientes del lugar que ocupa el hombre en la tierra y en el cosmos. Los Masones de hoy debemos adaptarnos a los desafíos y cambios del mundo de hoy, ampliando el alcance de nuestra humanidad a la sociedad en su estado actual. El humanismo activo demuestra que la dignidad del hombre permanece en el corazón de todo, la sociedad no será más justa y humana si no hacemos nada para evitar las divisiones actuales, por lo tanto, debemos ir más allá de la persona, más allá del individuo compartiendo recursos, trabajo, educación y una mejor distribución de la riqueza.

Debemos encontrar esa fuerza necesaria e invisible en lo que hemos heredado de la Masonería del s. XVIII y XIX. No debemos despreciarlo corno hacen algunos masones actualmente, debernos hacer frente desde nuestra posición y con nuestros medios a los desvíos que degradan el futuro de la humanidad, recuperando el estatus original, recuperando ser de verdad una escuela de pensamiento y acción, ofreciendo a cada masón el poder para que, actuando de acuerdo con su conciencia, alcance la libertad de pensamiento. Esto podría ayudar a emanciparnos de las cargas


deshumanizadoras de la globalización de hoy, que sacrifica a tantos miles de millones de hombres y mujeres a los que han enviado a vivir por debajo del umbral de la pobreza, mientras que una pequeña minoría se enriquece.

Nosotros sabemos que la Orden masónica en general no interviene en lo que sus miembros puedan hacer en el amplio espectro de las opciones políticas partidistas, el masón puede elegir una u otra pero siempre que no se opongan a los principios éticos y filosóficos de la Masonería, aunque la sociedad profana no siempre lo entiende así. Es evidente que los masones podemos tener la ideología política que más le guste siempre que sea defensora de los derechos humanos y de la democracia. Y aunque el poder político no es objetivo de la masonería, ni el poder económico tampoco, no debemos permitir que haya un abuso sistemático por parte de minorías con poder contra las mayorías de la sociedad y es nuestro deber denunciarlo públicamente, éste sería uno de los puntos fuertes de la Orden.

Formar ciudadanos y construir una ciudadanía universal, estas son las misiones en las que los hombres de progreso, un masón por definición, deben ser responsables de construir en esta década y más allá. La contribución de los masones en este trabajo tiene que ser ejemplar. Desde esta perspectiva, tenemos que reconstruir nuestros pensamientos sobre varias cuestiones que son fundamentales para el ejercicio de la ciudadanía: el papel y la primacía de la POLITICA con mayúscula, nunca del partidismo político; la aplicación de los Derechos y Deberes del Hombre; la impartición de una formación a los ciudadanos reales imbuida, de normas humanistas que puedan hacer evolucionar a la humanidad hacia el intercambio y la armonía.

La reconstrucción de pensamiento no significa que nadie tenga que abandonar sus compromisos y convicciones, pero debe preguntarse acerca de sus fundamentos actuales. Una tradición sólo está viva si se le da la oportunidad de retarse a sí misma e innovar.

Por último, teniendo en cuenta las experiencias habidas, es necesario en nuestra sociedad un proyecto de reforma educativa en la formación de jóvenes, sin intereses partidistas y sin intereses utilitaristas que nos han llevado a hacer desaparecer del mundo académico el pensamiento filosófico en pos de materias exclusivamente prácticas. Esto va bien para los intereses de una sociedad mercantilista, pero evita que las personas piensen. La masonería ya ha demostrado en varias ocasiones a lo largo de la historia que es una gran escuela de pensamiento, cuya enseñanza y práctica ayuda a emanciparse de una educación constreñida, a entender mejor el funcionamiento de la sociedad moderna y a tratar de comprender los problemas reales con el fin de humanizar las relaciones sociales por su "acción exterior". Las enseñanzas recibidas en un sistema que incluya el pensamiento y acción humanista podría servir para todos los hombres y mujeres que en un futuro se convertirán en tomadores de decisiones a todos los niveles de la sociedad, con el objetivo final de rehabilitar y preservar la dignidad del hombre plantando cara a la globalización aterradora de principios del siglo XXI, que nos ha llevado a la crisis actual.

De esta manera, la Francmasonería podría reclamar a través de su ética humanista, el lugar que había ocupado en la inspiración educativa de los movimientos krausistas, corno fue la Institución Libre de Enseñanza o la Escuela Moderna, sistemas educativos que al día de hoy no han sido superados por ninguna de las reformas de la Ley de Enseñanza.

No basta con mantener la fe en el desarrollo y el progreso material de la humanidad, corno hacen muchos masones. El progreso sólo tiene sentido si está involucrado en la liberación del individuo en relación con las preocupaciones materiales, dificultades vitales y la pobreza, respetando sus derechos y dignidad. El progreso no siempre es necesariamente mejor, a veces es difícil saber si un descubrimiento tildado de innovador hace que avance la humanidad. Por lo tanto, debemos estar siempre alerta a cualquier cosa que abre nuevos caminos y origina fuertes cambios que afectan tanto a las ciencias, a patrones de pensamiento y a comportamientos.

El estado actual del mundo, la modernidad de principios del siglo XXI obliga a los masones a invertir en el pensamiento y la acción social. El futuro de la humanidad depende de las respuestas, los nuevos descubrimientos pueden ser propuestos y aceptados por la mayoría, aunque no deben cegarnos porque puede ser poco conocido su contenido, alcance, prácticas y consecuencias a veces negativas. Tenemos buenos ejemplos en el crecimiento de la población y la protección del medioambiente, que pertenecen a una y otras filosofías de la vida, fuertemente antagónicas. ¿No es la ecología, a veces, peligrosa e inconsistente? ¿La mayoría de los problemas reales del medio ambiente no son el resultado directo de la explosión demográfica? Se estaría cometiendo un error irreparable pensando que los problemas demográficos y ecológicos se resolverán solos.

CONCLUSIÓN.

Si echamos una mirada retrospectiva a esta conferencia vemos que el futuro presenta grandes desafíos ¿qué seremos capaces de hacer, como masones, para enfrentamos a esos futuros desafíos que nos presenta la sociedad actual y sobre todo que podemos hacer en nuestro país?

Los desafíos de ayer que venían determinados por diversas condiciones sociales y geográficas han quedado difusos frente a los resultados que se van obteniendo de la globalización, sobre todo expuestos en la transculturización y en la dependencia económica.

Lo cierto es que hay algo en que muchos sociólogos, politólogos y otros analistas coinciden que el debate del futuro se centrará en los "valores", nosotros tenemos mucho que decir. Llevamos 250 años basándonos en los valores, pero en valores de progreso y de dignidad humana. Debemos seguir en ese mismo camino y tratar de sacar de la marginalidad cultural y social a las personas que han caído a causa de ese proceso de re-oligarquización que se está produciendo a nivel mundial. Actualmente existe una tendencia involucionista que opta por copar todas las instancias políticas, económicas y culturales desarrollada por los medios más conservadores de nuestra sociedad.

Y como dicen en la Gran Logia de Chile:

"En un mundo que margina cada vez más a los marginados, que se vuelve más drástico en las diferencias sociales y entre las naciones ricas y pobres, donde los conflictos por cuestiones de conciencia pueden volverse tan dramáticos que solo puedan resolverse por la violencia, sin duda, hay muchas tareas que enfrentar, a fin de hacer posible que el Hombre encuentre la luz que le permita su emancipación espiritual y material, en libertad, igualdad y fraternidad".

En Reus, 12 de febrero de 2015

Galo Sánchez Casado

Gran Orador del Supremo Consejo del grado 33°

y último del R.·.E.·.A.·.A.·. para España

 

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