JOSE A. DE HARO. MASONERIA Y COMUNICACIÓN. BARCELONA. 14/02/2014

 

MASONERIA Y COMUNICACIÓN

"The difficulty lies not in the new ideas, but in escaping from the old ones".

Keynes.

Buenos días,

Muy Respetable Gran Maestro de la Gran logia de España, Óscar de Alfonso. Muy Poderoso Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 y último para España, Jesús Soriano. Hermanos todos, en vuestro grado y condición.

Mi nombre para aquellos HH que no me conozcan es José Antonio de Haro, VM en los Valles de Palma de Mallorca. Cuando el Hermano Manuel Torres me llamó para que ofreciera una conferencia sobre Masonería y Comunicación no las tenía todas conmigo, porque actualmente estoy inmerso en este apasionante tema y tal vez podría no tener una visión general, una perspectiva adecuada que ofrezca algunas ideas concretas sobre qué es esto de la comunicación en Masonería. Pero voy a intentarlo al menos, primero como muestra de agradecimiento a la organización del evento por haber pensado en mí, aunque considere que hay otros HH más preparados que yo para tratar este punto (y algunos de ellos están hoy aquí en esta sala).

 

También agradezco que este tema de la Comunicación se vaya a tratar en una jornada, dentro de la cual se han presentado o hablarán sobre puntos valiosos e interesantes en Masonería, gracias a cargo de otros excelentes y queridos HH.

Muchos ya sabéis que soy uno de los responsables de Comunicación de la Gran Logia de España. Sin embargo, no me presento ante vosotros con esta función en el día de hoy, ya que las opiniones y comentarios que pueda desarrollar a continuación son mías y personales y no pueden relacionarse en ningún modo con la institución que me ha confiado esta responsabilidad. No por nada, pero al haber más personas involucradas no puedo hablar en nombre de todos. Y por otra parte, al tratarse de un funcionamiento interno de la Gran Logia de España, prefiero hacer distinciones entre una cosa y otra.

En los próximos minutos vaya explicar las relaciones históricas entre Masonería y Comunicación, cómo se han hecho muchas cosas hasta ahora y qué consecuencias han tenido. Veremos que las relaciones nunca han sido fáciles -ni lo son ahora- por ambas partes. Intentaré analizar las causas y daré mi visión personal sobre la necesidad de seguir adelante por el camino ya iniciado, pero con las precauciones debidas a fin de evitar problemas derivados de banalización de contenidos, la necesidad del equilibrio inherente en promulgar nuestras acciones y la fijación de objetivos imprescindibles para el futuro de la Masonería en España que pasa, indefectiblemente, por la restitución de nuestro honor por parte del Estado, el reconocimiento de la aportación de la Masonería a la sociedad española y la normalización de nuestra Institución en el seno de la misma.

La Comunicación ya forma parte muy intensa del entretejido organizativo de nuestra Orden, y este hecho lo podemos comprobar aquí y ahora por ser motivo de esta mi intervención. Tuve mis dudas en el enfoque de esta exposición, por que nos había si remarcar aquellos aspectos personales que afectan al Hermano Masón en su vida cotidiana y lo hace embajador diario de nuestros ancestral es principios. O bien, por otra parte, analizar la situación de la Comunicación y los Media en el entorno de la masonería y, específicamente, en España porque es la realidad que yo conozco. Me he decantado por esto último porque es lo que estamos haciendo ahora y lo que tengo más cercano.

Pero antes de entrar en materia quiero pediros permiso para contar una historia:

Este año cumpliré mi primer decenio desde que fui iniciado. Muchas circunstancias han cambiado en mi vida personal pero tal vez el hecho de que ser masón incurriera en mi deseo de trabajar como voluntario. Por circunstancias que no vienen al caso os contaré que hace un par de años me puse a trabajar una tarde a la semana en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, cuyo centro en Palma de Mallorca se dedica sobre todo a la rehabilitación sensorial y motora, y al tratamiento de paliativos y terminales.

Mi función como voluntario es visitar a una serie de personas que no reciben visitas o no tienen familiares cercanos, y estar un rato con ellos dándoles conversación, jugando a algo o simplemente permanecer a su lado en silencio.

¿Por qué os cuento esto? Hace un año propuse a la dirección de enfermería del Hospital San Joan de Déu la posibilidad de leer en voz alta a pacientes en coma. Existe una sala en el hospital, la 412 de la planta cuarta, en la que, alrededor de un mostrador circular en la que trabajan los técnicos sanitarios, se ubican unas catorce camas. En cada una de ellas hay una persona que lleva meses o años en diversos grados de coma. Mujeres y hombres. De todas las edades.

Después de que la dirección del hospital pidiera permiso a los familiares de los pacientes, puse en marcha un proyecto que creo pionero en España: Se trata de leer en voz alta poesía infantil, versos de amor, fábulas de Esopo, o cuentos breves paseando por la sala y acercándome a cada persona, cogiendo unos instantes su mano mientras sigo recitando líneas de bella literatura. Media hora de palabras y comunicación oral.

Sinceramente, no sé de momento si es efectivo o no, tampoco sé a ciencia cierta si alguno de ellos está escuchándome o no. Tampoco me importa, de verdad. Me gustaría pensar que sí funciona, y aunque sea con una persona nada más ya habrá valido la pena. Creo en la fuerza de la palabra invocada. Creo que la voz humana es capaz de alcanzar un registro de emociones en su emisión que puede alcanzar el objetivo de llegar al alma de todos nosotros. Los masones lo sabemos muy bien porque podemos aplicar directamente el resultado de este recurso al celebrar nuestro querido ritual en logia.

Me vais a preguntar qué tiene que ver esta experiencia personal con la comunicación en una gran organización.

Es la esencia de nuestro mensaje.

Recordemos aquel famoso canal de comunicación por el que navega la información que emite el emisor al receptor dentro de un contexto determinado.

Un ejemplo sería el desarrollo del programa SETI dedicado a la búsqueda de alguna señal en el espacio que pudiera proceder de un punto concreto de nuestro Universo. De igual modo, se emiten señales para que puedan ser recogidas por todo de civilización extraterrestre. De momento no .tenernos "devolución de llamada" ni nadie se ha puesto en contacto con nosotros.

En esta experiencia con mis pacientes no se cumple tampoco ese feedback, el retorno de información que debería existir en todo proceso de comunicación. Lanzo mensajes al fondo de un pozo en espera de escuchar el chapoteo del agua, pero sin resultado, de momento.

Con ese ejemplo voy a entrar al fondo de la cuestión desde este instante.

Para una entidad como la nuestra -que tiene como una de sus querencias la discreción- todo lo masónico suscita, bien o mal, un relevante interés para los medios de comunicación y, por extensión, para la sociedad en general. Los masones somos conscientes de que se nos escucha y lanzamos mensajes continuos al exterior para indicar qué somos y qué hacemos a través de diferentes medios, usando profusamente las tecnologías de la información y la comunicación (TIC en su abreviatura). Los emisores son más o menos eficientes, los mensajes más o menos con contenidos específicos, pero nuestro receptor no deja de pedirnos más y más. A cambio, recibimos mucho silencio, un número de reacciones (positivas o negativas) que no se ajustan a la gran cantidad de material informativo que la masonería en general emite.

¿Cuál es la razón? Contestaré a esta pregunta más tarde.

La tradición marcada por su carácter iniciático hace que la masonería históricamente haya estado siempre vinculada al secretismo de su ideario. Eso hizo que durante mucho tiempo se distinguiera por una ausencia, de comunicación externa, tanto que incluso ni el descrédito otorgado por los rumores o las persecución de todo tipo modificó este comportamiento, aún a costa de ser vilipendiada por una mayor parte de la sociedad.

En la era de las nuevas tecnologías y de Internet, propugnando la transparencia en la libre circulación de la información como exigencia democrática, parecería cada vez más difícil conservar esta postura que ofrece al gran público una imagen opaca y una actitud discreta. Los masones somos en la actualidad conscientes de estos nuevos retos y en España, después de 40 años de volver a caminar en el espacio de la libertad y los derechos de la ciudadanía, tenemos la necesidad inherente de aplicar -como estamos haciendo ya- una acción decidida por la comunicación. El objetivo es claro: explicar nuestro trabajo y legitimar la Masonería institucionalmente. Nos encontramos, por lo tanto, ante un verdadero reto: Una conducta de cambio consistente en adaptarse al modo de funcionamiento y modificar nuestra imagen institucional frente a la evolución de la actual sociedad. Siempre, bajo la premisa de respetar los fundamentos de nuestros principios más intrínsecos que nos definen como francmasones.

EL CULTO AL SECRETO

Desde su creación, que la mayoría de los investigadores remontan su inicio a primeros del siglo XVII, la masonería especulativa se presenta como una institución cerrada. A lo largo de los siglos, se reconoce a la entidad masónica como una sociedad secreta, pese a que los propios masones desde siempre hemos defendido que somos "discretos" desde que fuimos legalmente reconocidos pues si bien no hemos disimulado nuestra existencia, poseemos unos estatutos y estamos registrados en el Ministerio del Interior como entidad con nombres y apellidos.

Como ente es evidente que siempre ha prevalecido nuestro principio de identidad en la relación de grupo ya que constituimos una fraternidad que aspiramos a que sea universal. Los lazos internos de los masones se refuerzan siempre, y la relaciones con el mundo exterior mucho menos. El principio espiritual suscrito por la Orden masónica, se inscribe en esta perspectiva de interiorización física y psíquica, la función diacrítica de nuestros símbolos, el paso que se impide en nuestros templos a los profanos, el. efecto de unión que genera el compartir el secreto de nuestros usos y costumbres.

Este repliegue hacia adentro como grupo desde hace tiempo que se tradujo en la carencias comunicacionales externas. La manera de

introducirse en la Orden y el funcionamiento mismo de la masonería ya lo prescriben. Existen variadas razones para que exista ese deseo de no comunicar hacia fuera. En primer lugar, la perseverancia en la observación del ritual y la esencia de su propia naturaleza. En torno a la ceremonia de iniciación el Hermano Aprendiz es advertido y debe jurar que no revelara el contenido de las pruebas que ha superado ni la identidad de sus HH, además de guardar silencio durante todo el tiempo que esté en Logia portando su blanco mandil. Una prueba más de los orígenes operativos de la Masonería, con los inevitables referentes a los constructores de catedrales y otros gremios artesanales que en la Edad Media confluían en comunidades cerradas. Cada nuevo ingreso debía realizarse con el beneplácito de sus integrantes a fin de que los secretos del oficio, técnicas, artes y conocimientos no se exparidíeran por el orbe perdiendo su exclusividad y, por tanto, el poder de la información. Las medidas de prevención para evitar a los curiosos o saboteadores consistían en una serie de señales y signos de reconocimiento. Posteriormente, multitud de publicaciones y libros se han encargado profusamente de revelar estas señales y hoy en pocos minutos navegando en la red es posible conocerlos todos cual hiere su grado.

En segundo lugar, una razón histórica. La encontramos en la necesidad de proteger los miembros de la Orden de amenazas diversas, que iban desde simples represalias profesionales a verdaderas persecuciones, poniendo en juego incluso la propia vida. Después de la creación de nuestra Orden, y a la historia me remito, la vida de los Hermanos ha estado en peligro en muchas ocasiones, siendo objeto de ataques verbales, o puramente físicos.

Ya en el siglo XVIII la Iglesia católica, mediante sucesivas bulas papales, condena en múltiples ocasiones a los masones como fuente de todos los males políticos y sociales. El nefasto papel que juega el francés Leo Taxil, pese a su posterior retractamiento, dejó para siempre dudas sobre la Masonería en el seno de una sociedad decimonónica cuyas sospechas permanecen hasta el día de hoy. Pero fue en el siglo XX cuando los regímenes totalitarios de todo tipo construyen un entramado de propaganda antimasónica que se canaliza en pretendidos complots judeo-masónicos. Detenidos y encarcelados, en

toda Europa los Hermanos son recluidos, padeciendo prisión o encerrados en campos de concentración y gulags. En España esta represión obtuvo carta de patente durante medio siglo. Esta realidad histórica permite comprender, además de justificar, esta reticencia de los Hermanos a divulgar su pertenenencia a la Orden.

La Masonería ejerce tanta fascinación como repulsión. Suscita verdadero interés y odios feroces. Las reacciones negativas en contra de la Masonería no son si no posturas exageradas que tienen sus raíces en una profunda ignorancia de lo que es la realidad. Para diversos sectores de opinión es un culto peligroso, para otros un club elitista, un lobby de presión. La curiosidad es alentada por la sospecha, en el marco de un esoterismo que envuelve las prácticas del ritual masónico, aportando al observador escéptico un halo fantasmal a todo lo que envuelve y transcurre en el interior de las logias.

A todo ello, como institución en general, la Masonería no ha sabido reaccionar adecuadamente, la falta de transparencia comunicativa es en parte responsable de esa mitificación o engaño, malentendidos y errores de bulto de todo tipo. Por lo tanto es legítimo preguntarse si el remedio, en este caso un silencio inamovible, no exacerba el perjuicio  . que afirma curar.

Sobre la base de las prácticas rituales y el estudio de un sistema simbólico complejo, el espíritu de la Masonería parece lo contrario de lo que propugnan los usos tecnológicos vinculados a la comunicación moderna. Y de eso voy también a hablaros hoy. De nuestra realidad diaria en Masonería. Empezamos con los útiles que tenemos, las herramientas. La Tradición ocupa un lugar destacado, y la construcción en su aspecto físico debe ser un modelo para la transformación interior del creyente. Lejos de un mero ornamento estético, las metáforas son sólo una tenue relación con la manera de ser y vivir del "Hijo de la Viuda". Las herramientas de la masonería operativa son el mismo sustrato trabajo especulativo. Pongamos ejemplos: La información privilegiada está utilizando el martillo, el cincel, la regla y el compás, especialmente en los modelos que sirven para destruir prejuicios, cuadrando el pensamiento, enderezando su juicio y pulir todos los sentimientos.

Tengo a bien asistir cada mes a una cofradía gastronómica una vez al mes que porta el discutible título de "Los Cuaresmeros", precisamente por todo lo contrario: pecamos de gula. De la docena de comensales soy uno de los jovencitos. Ya me entienden. La última noche, en un momento dado de la tertulia post traumática de seis platos y postre, comprobé con estupefacción como en un momento dado todos teníamos el móvil encima de la mesa mirando mensajes, respondiéndolos, mostrando al de al lado lo que nos habían enviado, enviando fotos de la comida, haciendo selfies ... Lo que llamaba la atención era aquella coya de abuelos, pensionistas, profesores y mayorcetes en general actuando tal que jovencitas adolescentes.

El profesor Lucien Sfez, autor de un visionario libro denominado "Crítica a la Comunicación" señala que los mundos virtuales ofrecidos por las TIC a través de los medios digitales, la telepresencia, así como la velocidad de difusión de Internet, nos conducen indefectiblemente hacia un tautismo, un juego de palabras que él inventa entre tautología y. autismo como forma de ensimismamiento; en otras palabras, estamos yendo hacia un "autismo tecnológico", marcado por el determinismo tecnológico de los medios que nos aísla socialmente frente al ordenador o el móvil de última generación, anulando relaciones "reales" y promocionando las meramente virtuales. No me digáis que no habéis visto nunca en una mesa sentadas a un grupo de personas, y cada uno de ellas mirando su propio móvil en silencio. Eso es "tautismo", El problema de las redes sociales es que te dan compañía cuando estás sólo y te aíslan cuando estás en compañía.

La Masonería es exactamente el contrario, un factor más que nos aísla de la corriente general, por que la Orden prefiere la materialidad sublimada, la presencia física de los miembros de la comunidad -creador de lazos sociales- y la paciencia necesaria para el desarrollo de su propia hermenéutica así como la transmisión en el tiempo de valores universales y atemporales.

Dicho de otra manera, los rasgos de comunicación de nuestro entorno social pasan indefectiblemente por una dependencia crónica de la última tecnología. Frente a eso, la masonería se presenta con algo

radicalmente distinto. Usa la memoria colectiva como fundamento, sustentada por un sentido de verdadero acto de comunión grupal, amparada por una herencia común que son nuestro acervo de ritos, símbolos y costumbres.

Quisiera remarcar este aspecto diferenciador mediante la lógica que ejerce la tecnología de la comunicación en la que el espacio físico no existe, los interlocutores son remotos y la información caduca aceleradamente a la par que la obsolescencia de los equipos que se utilizan. La lógica de la trasmisión humana debe realizarse en un espacio concreto, se trasmite generacionalmente por lo que producen mensajes atemporales compartidos en" torno de una comunidad, trasmisora y heredera de ideas que son definidas por Jung como arquetipos.

La iniciación masónica superpone la interpretación sobre la información. La mediación simbólica sobre la mediatización tecnológica. El ritual que fundamenta las ceremonias masónicas confiere una gran importancia a los intercambios personales, comportando una parte oral necesaria, pero que evidencia la casi ausencia las dimensiones expresivas y cognitivas. Culpa de ello lo tienen el gesto ceremonial de signos que no son propiamente un lenguaje, pero que están plenos de significante y significado. La presencia en Tenida de otros Hermanos alcanza su cénit cuando surge el "egregor", experiencia simbiótica de participación en la que la comunicación se trasmute en puras emociones.

DE"RED HUMANA A RED TECNOLÓGICA

Uno de los propósitos que siempre prevalecen en Masonería en la consecución derivada de convertir a las personas en mejores personas. Pero me gustaría que os fijárais en algo muy concreto que se demuestra como argumento definitivo para combatir esa idea foránea tan extendida de que somos secta.

El hecho de no abrirse en relación al mundo profano, que antes he mencionado, tiene un sentido de afuera hacia adentro. Sin embargo, una vez estás dentro, se recomienda que seamos capaces de generar nuestros valores en el sentido de adentro hacia afuera. Los que tildan a

la masonería de secta no tienen claro este tema. Cuando un neófito es iniciado no se le pide que corte los vínculos con su entorno social, al contrario. Se nos pide que seamos mejores en nuestro entorno familiar, laboral, en definitiva mejores ciudadanos. Y a medida que uno crece masónicamente ese espíritu aún se alienta más mediante el hecho de participar activamente a favor de la sociedad en la que estamos a fin de mejorarla mediante nuestra actividad social, y en absoluto cortar los vínculos con ella.

Hasta ahora he presentado de forma aparente los aspectos tradicionales de discreción en masonería como algo desfavorable que siempre ha perjudicado nuestra comunicación externa. Sin embargo también es preciso admitir que es constante el hecho de involucrarnos en beneficio de la sociedad como un deber. Esta dualidad a ojos profanos parece desconcertante, pero no lo es. Usamos el camino del medio entre dos mundos (dentro /fuera, material! espiritual, sociedad/individuo) para conseguir un complemento beneficioso entre tantos elementos contradictorios. Recordemos aquel pasaje en el rito Escocés Antiguo y Aceptado que remarca este hecho al invitarnos a proseguir fuera la obra iniciada en nuestro Templo.

El modo de obrar esa relación se convierte en fraterna cuando, en el reconocimiento entre Hermanos en pos del mismo objetivo de mejorar nuestra sociedad, tradicionalmente se unen fuerzas en el seno del mundo profano aglutinando recursos, contactos y colaboraciones para conseguir un objetivo determinado.

Este modo de actuar ha sido una de las fortalezas de la masonería pero también, al mismo tiempo, nuestra debilidad puesto que ha devenido con el tiempo en una de las facetas más duramente criticadas: lobby oculto, club elitista, clan mafioso... Hay un amplio abanico para tildar a los Hijos de la Viuda allí afuera cuando se trata de criticar el tráfico de influencias, la trama inherente a las más bajas pasiones humanas.

Hay casos. Nadie se libra y en las Logias hemos tenido de todo. Cuando surgen ·los escándalos políticos-financieros, graves decisiones en el ámbito judicial o cualquier tipo de corruptela que afecta a uno sólo de nuestros Hermanos, todos pagamos por ello. Inmediatamente se pone en marcha a través de los medios de comunicación la conspiración, el

poder oculto, la acción de la sociedad secreta, titulares tan queridos por determinados medios tanto aquí en España como en cualquier lugar del mundo.

Todos estos puntos prueban que la masonería es imperfecta, pese a sus principios ideales, por que está conformada por seres humanos que integran su organización. Una institución compuesta por individuos que pueden estar guiados simplemente por puros motivos egoístas, a pesar de todas las precauciones que se hayan tomado en su aplomación.

El problema en comunicación es que basta que los medios se hagan eco de una noticia de este tipo para que todo el trabajo hasta ahora realizado a favor de la institución se desmorone, con suma facilidad, como un castillo de naipes.

UNA ESTRATEGIA DE COMUNICACIÓN EXTERNA.

A principios de los años sesenta la obra de JürgenHabermas Historia y crítica de la opinión pública. La transformación estructural de la vida pública revela el surgimiento del espacio público en contra de la información reservada u oculta. El concepto de "publicidad" (en el sentido de la amplia difusión de la información y los temas de debates mediante los medios de comunicación) es un elemento clave de la teoría de Habermas: ésta debe incluirse como dimensión constitutiva de la opinión pública y del espacio público y como principio de control del poder político. Hasta cierto punto, la opinión pública se vuelve más visible mediante su publicitación.

Como podría preverse el espacio confinado de una Logia no está de moda precisamente pues la sociedad requiere precisamente esta vía de transparencia total. Los ciudadanos exigen cada vez más claridad en todos los aspectos sociales, políticos y económicos derivando esta necesidad en una plataforma de permanente exigencia democrática. Los medios de comunicación recogen esta demanda y aquí es cuando nos enfrentamos medios de comunicación y Masonería.

No les basta el hecho de entrar con las cámaras en una logia, de conocer la identidad de todos los Hermanos que puedan tener algún tipo de relevancia social. Estamos cansados de ver como circulan a

disposición de cualquiera nuestros signos, señales, los rituales enteros de todos los grados y de todos los ritos y cuerpos colaterales. Cansados de manifestar repetidas veces el mismo mensaje una y otra vez sobre nuestro pasado. De por qué no aceptamos mujeres, de que no somos ni tenemos nada que ver con los conspiradores de ningún tipo ... No, no basta por que seguimos siendo opacos, oscuros, morbosos para los flujos de información que todo lo quieren. ¿No estaremos corriendo el riesgo de arrastrarnos hasta el otro lado de la calle sobreexponiéndonos a la tiranía de los medios?

Frente a esta situación, existe el temor de entrar en conflicto con nuestro tiempo si seguimos manteniendo una postura que puede quedar desfasada frente a las actuales tendencias sociales, con el peligro de convertirnos en poco menos que una reliquia del pasado. Yo afirmo que este temor es infundado. Es una paradoja insostenible que para una institución que siempre ha abanderado el progreso, anticipándose en numerosas ocasiones a los cambios en el mundo moderno, entre en contradicción con todo lo relacionado con la comunicación en cualquier organización social.

¿El silencio es comunicación? Sí. ¿Recomendable? Casi nunca.

Negarse a comunicar es un riesgo que a la larga puede marginar un colectivo. Voy a poneros un ejemplo con el Ejército, que ha tenido una trayectoria inequívoca de silencio institucional y ahora se está abriendo de forma gradual a las TIC

Por otra parte, fuera de nuestro país, la cobertura mediática de los últimos escándalos políticos y financieros que han afectado a la masonería ha obligado a en ocasiones a abandonar su posición habitual de reserva, so pena de ser estigmatizada más. Sin entrar a someterse a esta tiranía de la comunicación deberíamos encontrar un equilibrio entre la invisibilidad total y la exposición a los medios.

El peligro de la sobreexposición.

Sin embargo, este fenómeno de los medios de comunicación a veces tiende a convertirse en una sobreexposición real. La opinión puede ser sorprendida por esta súbita transición de la oscuridad a la luz.

La Masonería tal y como la podemos reconocer ahora puede verse abocada a estar acorralada por una sociedad que se rige por las TIC para aspirar a convertirse en una "Aldea Global" según el término desarrollado por Marshall Mc Luhan.

En este cambio de siglo, la Masonería mundial parece haber comenzado un movimiento de democratización en el plano de la Comunicación. De igual modo que sucede en el ámbito de la red global, la institución ha puesto en marcha una serie de actividades a través de los medios que sin duda son un punto de inflexión. Ahora somos más propensos a ser relativamente abiertos al público en general, conscientes como somos que el silencio es el peor de los remedidos frente a la curiosidad del gran público. Especialmente las imágenes, con las que se nos presenta en programas y documentales con el fin de realizar una exposición de los masones y los objetivos de la Orden. El pasado año, sin ir más lejos, la Gran Logia de Inglaterra realizó una inversión sin precedentes a favor de un video de presentación sin parangón en la masonería regular. Los programas y documentales sobre el tema se han multiplicado en los últimos años. No hay miedo a las entrevistas. Estamos entrando en el juego.

La segunda etapa de esta política de apertura en lo que respecta a la elaboración de sedes institucionales inscritas en la Red. Las grandes logias están involucrándose de forma efectiva en ese proceso y su manifestación digital es visible desde el ámbito de lo personal a través de cada masón que publica su página hasta las Grandes Logias que representan a todo el Estado o territorio en el que se circunscriben.

La creación de blogs participa en esta visibilidad reciente. Tenemos de todo. Desde aquellos que mantienen un archivo histórico o relacionado con la Orden, abierto a todo el mundo que desee conocer en profundidad un grado concreto o puntos determinados, incluidos los cuerpos colaterales. No hay límites aparentes pues muchos blogs hablan sobre lo divino y lo humano, sin menoscabo del tema a tratar, y por supuesto al alcance de cualquier profano que visite la página.

Otro punto importante en es que de forma paralela al uso de las TIC se ha llevado a cabo en los últimos años por parte de la Masonería la construcción de su comunicación institucional a través de diversas manifestaciones de cara al público, como por ejemplo el desarrollo y ejecución de diversas exposiciones en diferentes puntos de este país. Sin ir más lejos, la exposición "Masonería y Sociedad" siempre ha estado rebasando las expectativas de los organizadores con más de veinte mil personas que acudieron en Lérida, Palma de Mallorca, Valencia y Canarias a conocer de cerca el entorno de la Orden.

De igual manera también aparece la Masonería regular demasiado a menudo y de forma regular en forma de acciones intuitivas y desordenadas, mostrando acciones individuales espontáneas y acciones mediáticas efectuadas a cuentagotas, dependiendo de las oportunidades, a salto de mata y. con mala o peor fortuna a pesar de sus buenas intenciones. Menos mal que esta tendencia personal y unilateral está desapareciendo poco a poco sustituida por una encauzada y planificada estrategia institucional.

La suma de todos éstos elementos, que se amasan en prensa, televisión e internet, parecerían dar a entender que por fin la Masonería está entrando en una nueva era. La visibilidad de los masones en España exige una cuota de de legitimidad en apariencia, pero realmente parece manifestar una toma de consciencia real de las cuestiones y desafíos que deben abordarse en este tercer milenio. Es por eso que los masones parecemos tener adquirida la convicción de que el medio importa más que el contenido del mensaje trasmitido, parafraseando a Marshall Mc Luhan, y que una adaptación a las nuevas TIC es imprescindible. El reto consiguiente consiste en conciliar las innovaciones en perspectiva, mientras mantenemos la cultura de una Orden iniciática y simbólica, sin desnaturalizar aquellos principios fundadores que sustentan la Masonería, per sobre todo teniendo que comunicar, encontrando ese punto intermedio, el equilibrio necesario entre nuestro pasado y nuestro futuro. Este cambio no está exento de riesgos, pues sin duda ayuda a desmitificar a los masones en España, pero también puede volverse en contra y desacreditarlos si, por ejemplo, sucede cualquier situación de crisis. Que una crisis puede suceder a una persona o una institución, es algo imprevisible y

totalmente cierto. Este tipo de episodios, aireados públicamente, generalmente tiene un efecto de repulsión por parte de aquellas personas que se habrían planteado tocar las puertas del Templo.

Insisto, en que la banalización de la actividad y de la identidad masónica puede ocasionar una profanación de la imagen corporativa.

El sociólogo Georg Simmel abundaba en el término del secreto como forma de tradición que mantiene a los iniciados unidos, frente a los profanos no iniciados, creando unos lazos de unión fuertes y seguros. Su hipótesis, que se puede compartir o no pero que no nos deja indiferentes, es que el debilitamiento de la cultura del secreto, trae como consecuencia la fuente de desintegración social del grupo. Esta pérdida de cohesión interna sería, obviamente, perjudicial para una institución que basa su fortaleza en la fraternidad de todos sus miembros. No tendremos secretos, pero sí experiencias vitales que nos animan a considerar que ciertos aspectos de nuestra vida masónica a nadie le importa. Y que al ser experiencias únicas, pero a la vez similares con otros Hermanos, esos momentos compartidos nos unen todavía más. Los de afuera, por mucho que les comuniquemos esta historia, no la entenderían básicamente por que hay que vivirla. N o hay ni forma ni ganas de comunicarlo.

Como conclusión podríamos destacar que la masonería se beneficiaría de la geometría y proporciones adecuadas para su política de medios de comunicación seculares. Como en todo, se trata de ajustarnos a una dosificación y equilibrio.

 

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