25 Aniversario GLE

La Gran Logia Provincial de Catalunya GLE/GOE està trista per el patiment de les persones que estaven de lleure o treballant i han estat víctimes de l'intolerant acció indiscriminada sobre la seva integritat física i psíquica.
La GLP Cat. GLE/GOE estem emetens de les posibles necessitats de GG d'aquí o de visita a les nostres Valls i de les posibles necessitats de la nostra societat en general.

Carles Font
GLP Cat. GLE/GOE

La Gran Logia Provincial de Catalunya GLE/GOE esta triste por el sufrimiento de las personas que estaban de fiesta o trabajando y han sido víctimas de los intolerantes con su acción de hoy sobre su integridad física y psíquica.
La GLP Cat. GLE/GOE estamos atentos a las posibles necesidades de HH de aquí o de visita en nuestros valles y de las posibles necesidades de la sociedad en general.

Carles Font
GLP Cat. GLE/GOE

 

senyera ferida

El Aprendiz es el iniciado virtual, un estado que corresponde al primero de los tres grados simbólicos de la Francmasonería. Este número de grados "es absoluto: no podría haber sino tres, ni más ni menos" (Oswald Wirth, citado por René Guénon en Etudes sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage, tomo II, Editions Traditionnelles, pág. 258) puesto que "los grados iniciáticos corresponden al triple programa perseguido por la iniciación masónica" (ibid.), a saber, "el descubrimiento, la asimilación y la propagación de la Luz. Estas fases están representadas por los tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, que corresponden a la triple misión de los Masones, la cual consiste en buscar en primer lugar, a fin de poseer a continuación y poder finalmente difundir la Luz" (ibid.). 

El hecho de que los reglamentos de diversas antiguas sociedades de constructores sólo mencionen dos grados iniciáticos (e.j. los de Aprendiz y Maestro en los "Estatutos de los Canteros de Bolonia de 1248") o reflejen que la condición de Aprendiz se adquiría con anterioridad a la recepción masónica en nada contradice a lo anterior. La razón de ser del ternario de grados simbólicos es la propia naturaleza de la iniciación y del despertar a niveles de conciencia superiores del ser humano, la cual es descrita a menudo como un viaje que lleva de un punto de una circunferencia a su centro. El punto de partida, iluminado por el rayo o radio emanado desde el centro, se correspondería con el estado propio del Aprendiz; el recorrido por el radio, con la condición del Compañero; y la llegada al centro del círculo, con la consumación de la iniciación que da pie a la verdadera Maestría. El estado profano sería, usando el mismo simbolismo, un voltear permanente sobre la circunferencia sin detención, sin adquirir conciencia del centro que ordena el espacio y que, en verdad, se encuentra en el centro de nuestro corazón. Para acceder a la condición de Aprendiz es preciso detenerse y sustituir el punto de vista tangencial (propio de lo que da vueltas sin cesar desplazándose de un punto de la circunferencia a otro punto igual de distante del centro), por un punto de vista centrípeto, propio de lo que es atraído hacia su centro de gravedad. Esta atracción es una gracia que se opera en los limpios de corazón, libres y de buenas costumbres, por medio de una influencia espiritual que se hace efectiva tras el detenimiento definitivo que conlleva la muerte iniciática.

El Masón es recibido Aprendiz en Oriente bajo una espada flamígera en vibración sostenida por el Venerable Maestro y que éste apoya en su cráneo. Dicha vibración es análoga a la de los indefinidos estados del ser que son pulsados simultáneamente por la influencia espiritual que se vierte simbólicamente en el Aprendiz a través de su coronilla y con los que éste sintoniza en su iniciación. Consagrado, instituido y recibido Aprendiz, éste se convierte en columna y sostén de la obra de construcción del templo interior. Ello se simboliza en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado asignando al Aprendiz recibido un sitio en el extremo NE del Templo, esquina en la que se yergue el pilar invisible que da simetría y equilibrio a los tres apoyos visibles -los pilares de las Tres Pequeñas Luces- sobre los que se asienta la bóveda celeste que cobija a la Logia.

La labor del Aprendiz es el desbastado de su piedra bruta mediante las herramientas simbólicas que se le entregan, el mazo y el cincel. Nada debe distraerlo de esta labor de descostrado y conformado sin la cual su iniciación jamás sería efectiva. Su concentración en el aprendizaje de las letras del Libro de la Vida que van aflorando con la labor de desbaste debe ser absoluta, y por ello debe callar en Logia. Su edad simbólica, de 3 años, y todos los signos ternarios que lo acompañan en el rito son un recuerdo permanente de su ubicación con respecto al Conocimiento, de su vinculación e identidad con aquello que es propuesto a su consideración bajo el ropaje de los símbolos que están grafiados en el cuadro de Logia; esto es, de la fusión esencial del yo, el tú y el él en el Uno. El Aprendiz es aprehendido por el Espíritu. 

Sorprendentemente, incluso desafiando toda lógica, y tan sólo, por la gracia del Gran Arquitecto del Universo. (ver Iniciación, Piedra Bruta). M. G

 

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